15 de Mayo de 2008. Artículo de Lorenzo Merchán González.
El elevado coste de las medidas anti-graffiti anunciadas por el Ayuntamiento de Badalona nos debe llevar a exigir más control en la prevención y el mantenimiento de los espacios limpios y a prestar más colaboración ciudadana.
Durante más de dos semanas un técnico municipal del Ayuntamiento de Badalona, ataviado con una sofisticada máquina a presión, efectuó los trabajos de limpieza de todos los muros de la Plaza Oriol Martorell, junto al CEIP Jungfrau. En dos o tres días los muros amanecieron completamente repletos de graffitis y firmas y los esfuerzos de aquel trabajador no sirvieron de nada. La paciencia y la destreza del trabajador sólo sirvió para limpiar nuevamente aquellas paredes e invitar a los “artistas de lo vándalo” a un nuevo desafío.
El Ayuntamiento publica hoy en EL PUNT que ha adquirido dos equipos anti-pintadas y tiene pensado impulsar la limpieza de las paredes y elementos de propiedad municipal y, en una segunda fase, las zonas privadas de especial repercusión y sensibilidad, previa solicitud de los interesados.
(ver noticia de Vilaweb
Como medida, a priori, me parece correcta y necesaria, lo que ocurre es que, hoy por hoy, la ciudad de Badalona no está preparada para dilapidar ni 300.000 ni 600.000 ni 1 millón de euros.
Esta afirmación, que puede parecer oportunista y demagógica, es fruto de la observación personal del impacto del fenómeno “graffiti” y de las posibles soluciones para paliar los efectos degradantes que produce.
Ciudades como Madrid, que gastan 1 millón de euros anuales en la limpieza de graffitis, después de diseñar planes específicos y subcontratar empresas al efecto, cuestionan la eficacia del gasto que serviría, por ejemplo, para construir 7 escuelas infantiles cada año.
Una primera medida para afrontar la cuestión en su origen debe ser el tratamiento del problema en las escuelas, desde las edades más tempranas, informando a los niños, desde que son bien pequeños, de que pintar la ciudad supone que al Ayuntamiento le quedará menos dinero para construir parques, ludotecas, cines, teatros, zonas acuáticas, etc., ya que lo empleará en la limpieza y en ese sentido la administración debe hacer un esfuerzo por ampliar la oferta lúdica de la ciudad, que actualmente no llega ni al rango de insuficiente.
Si los menores estuvieran bien informados y tuvieran conciencia del problema su visión sería completamente distinta, pero si los educadores (padres y profesores) continúan empeñados en relativizar la cuestión, sin abordarla en su justa dimensión, no cambiaremos ni un ápice la situación actual. Hoy en día, un niño que pinta en una fachada, en un buzón o en una papelera no es consciente de las consecuencias, ni se imagina la repercusión de sus actos. Simplemente piensa que lo que está haciendo es parte de un juego.
Pero los considerados artistas, las bandas juveniles, los inadaptados, los graffiteros reivindicativos y los vándalos “per se” seguirán existiendo, a pesar de que mejore la educación, puesto que el compromiso con sus causas respectivas no desaparecerá con en el tiempo.
A los artistas se les deben proporcionar “lienzos urbanos” para que nos sorprendan con sus habilidades, acotando zonas reversibles en las que puedan plasmar sus diseños, promocionándolo con certámenes y premios para tratar al graffiti en el plano cultural que merece, de manera que Badalona se sitúe a la vanguardia europea de la cultura y de la limpieza.
Respecto al resto de manifestaciones graffiteras ilegales, la eficacia en la actuación de la administración pasa por la educación, la prevención, la corrección con trabajos sociales y la sanción en los casos necesarios.
En la prevención de los graffitis el compromiso de todos los ciudadanos es importantísimo y la lucha para mitigar su efecto recae en nuestras manos, como requisito indispensable para que la Guardia Urbana y los departamentos encargados de la materia no se relajen ni un segundo. Por eso, la tramitación de las denuncias debe facilitarse y canalizarse con agilidad, para conseguir que la respuesta de la Administración sea inmediata.
La nueva Ordenanza Cívica incidirá en esta cuestión como una herramienta interesante cuando entre en vigor y se puedan proponer los trabajos sustitutorios o ejecutar las sanciones apropiadas, pero teniendo en cuenta el período transitorio en el que nos encontramos, no tiene sentido incrementar actualmente el gasto anunciado en limpieza, ya que de momento el efecto disuasorio de la propia ordenanza es nulo.
Si finalmente, como así parece, el Ayuntamiento, presionado por las circunstancias, pasa a la acción en materia de limpieza, asumiendo este esfuerzo presupuestario, lo razonable es que el seguimiento de la actuación se corresponda con el dinero gastado.
Y como ejemplo de que el mantenimiento y el seguimiento son fundamentales para erradicar el graffiti , no quisiera pasar por alto el buen resultado conseguido por las empresas ANÍS DEL MONO y BIG MAT GRIFELL ubicadas en Badalona. En ambos casos las dos entidades han adoptado la misma línea de TOLERANCIA CERO, repintando de forma inmediata cualquier graffiti instalado en su fachada. La efectividad es del 100 por 100, y la explicación parece ser sencilla: el graffitero necesita que su obra perdure en el tiempo porque es su manera de identificarse. Si se borra rápidamente el graffiti , posiblemente su autor vuelva a pintar la misma fachada. Pero llega un momento en que la persistencia del particular, eliminando las pintadas, provoca que la pared no sea rentable para los propósitos artísticos o reivindicativos del graffitero.
El Ayuntamiento, si quiere ser eficaz, debe comprometerse a que los espacios públicos, una vez limpios de graffitis, permanezcan decentes, para que las medidas anunciadas y el coste respectivo no supongan un fraude. Esto que parece tan sencillo es el caballo de batalla de muchos municipios, y bajo mi punto de vista, mientras no haya un compromiso de seguimiento serio, es preferible que se construyan más escuelas.
En cuanto a los particulares afectados, tanto del centro como de la periferia, el compromiso de colaboración debe ser similar, para que la ciudad sea un espacio hostil contra el graffiti, de manera que los “artistas de lo vándalo” , con la presión de la ordenanza y la nula efectividad de su trabajo acaben por cansarse y renuncien a ensuciar Badalona.


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es que eres uno de ellos
es que eres uno de ellos no?
por que no os pintais en vuestraa habitación o en vuestra piel si tanto os gusta? como pille algun dia a alguno de vosotros vais a ver.
fuck police
graffiti non stop
Imbridacion
Deberia promoverse la heterosis.
rogermnf@hotmail.com
A mi no me ha parecido de interés.
1. des de luego me parece
1. des de luego me parece absurdo gastarse un dineral en limpiar grafitis en fachadas publicas o privadas para que a los dos dias esten igual (pero diferente).
2. dudo y desconfio de la ordenanza civica en práctcamente su totalidad. Fundamentalmente me parece una medida recaudatoria que, secundáriamente, aplica algun principio educativo. La tendéncia deberia ser inversa: primero fomentar medidas educativas (reparación, trabajos en beneficio de la comunidad, etc...) y si todo eso no funciona entonces si: multa.
3. corrección: lo de repintar el Anís del Mono no se incluye en los modelos de TOLERANCIA ZERO si no en la Teoria de la Ventanas Rotas. la T.Z es una Politica Criminal que consiste en perseguir (y sancionar) las pequeñas infracciones entendiendo que estas son el "caldo de cultivo" de la Gran Delincuencia.
La Teoria de Ventanas Rotas es un paradigma teorico-criminológico que se basa en la degeneración del medio urbano como factor explicativo de nuevos actos vandalicos y el incremento de la marginalidad y crimen. Lo que dice básicamente la TVR es que si en un edificio aparece un cristal roto y no se repara, en pocos dias (o semanas) todos los cristales habrán sido reventados a pedradas y a partir de ahí será objeto de nuevos actos vandálicos. Solo hace falta cambiar las ventanas por grafitis i se entiende bien la idea. Además, no hace falta más que ver una fábrica o casa abandonada para hacerse una idea de que esto es así.
4. y por ultimo, el autor ya lo apuntaba en el texto y creo que tiene razón. Se suele aceptar en ambitos de prevención del delito y actos "anti-sociales" que una de las mejores formas de atajar ese tipo de problemas es que des de las instituciones (o particulares, que a ver si nos damos cuenta que los Ayuntamientos no suelen ser los mejor preparados aunque tengan la responsabilidad), que des de las instituciones, como digo, se ofrezcan ALTERNATIVAS LEGALES. Los muros mantenidos, exposiciones, ferias del grafiti y demás podrian cumplir bien con ese objetivo ya que por una parte deberian alejar los grafitis de los edificios normales y además serian una magnifica ocasion para esos chavales (y no tan chavales) que quieren cosechar un poquito de admiración y reconocimiento se dieran a conocer(que a fin de cuentas es de lo que se trata, no).
Espero que encuentren de interés lo expuesto,
rogermnf@hotmail.com